El informe ‘Klimaatadaptatie in de land- en tuinbouw‘ (Adaptación climática en la agricultura y horticultura) elaborado por parte del Ministerio de Agricultura, Pesca, Seguridad Alimentaria y Naturaleza de Países Bajos ha puesto bajo la lupa cuáles son los principales problemas a los que se enfrenta el sector hortícola de ese país con el cambio climático, cuáles son sus consecuencias y qué se está haciendo por frenar sus efectos.
Según este informe, los productores de invernaderos tienen una actitud pesimista frente al futuro. Siete de cada diez empresarios hortícolas experimentan cada vez más clima extremo en sus áreas de cultivo y más de la mitad (57%) esperan consecuencias negativas para su negocio en los próximos años.
Las entrevistas con los productores de invernadero muestran que experimentan clima extremo de manera diferente a otros grupos de horticultores, por ejemplo los que cultivan a cielo abierto. Es decir, no están directamente expuestos a la sequía, pero hay consecuencias indirectas. Llas más comunes son una menor calidad de su producto cosechable (36%), menos rendimiento de los cultivos debido a la sequía (28%) y daños en plagas (30%). De las entrevistas también parecen percibir cada vez más el suministro de agua como un reto, debido a la deshidratación del suelo. Además, el calor también trae varias desventajas, como costos adicionales porque se necesita mucha energía para mantener los invernaderos a la temperatura adecuada, pero también estrés térmico a los cultivos.
Las estrategias para combatir los efectos del cambio climático que se centran en el agua (almacenar agua subterránea y por encima del suelo – 41%; reducción del consumo de agua – 29%) y la protección de los cultivos (reducir la susceptibilidad a las plagas – 38%; proteger los cultivos vulnerables – 21%) son especialmente útiles para los productores de invernadero.




