La Ley de Restauración de la Naturaleza es una de las enseñas del Pacto Verde europeo, pero en su tramitación se ha visto envuelta en agónicas votaciones y cambios de opinión que hasta el último momento hicieron peligrar su aprobación.
Esta ley, presentada en 2022, tiene el objetivo de recuperar el 20% de los ecosistemas terrestres y marinos de la UE para 2030, y la restauración total de los ecosistemas degradados para 2050. Además, se plantea la eliminación de barreras y la mejora de la conectividad hidráulica en al menos 25.000 kilómetros de ríos, la reversión del declive de las poblaciones y diversidad de polinizadores, y la restauración de ecosistemas forestales y urbanos.
En la víspera de la votación del pasado lunes, Austria cambió el sentido de su voto y eso ha permitido que el Consejo de la UE alcance por la mínima la mayoría cualificada necesaria: un 66,07% de la población de la UE, justo por encima del 65 % requerido.

Finalmente, el reglamento se ha adoptado con los votos a favor de Bulgaria, República Checa, Dinamarca, Alemania, Estonia, Irlanda, Grecia, España, Francia Croacia, Chipre, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Austria, Portugal, Rumanía, Eslovenia, Eslovaquia, el voto en contra de Italia, Hungría, Países Bajos, Polonia, Finlandia y Suecia y la abstención de Bélgica.




