«Durante dos años he preguntado en los comercios cuál es el nombre de la variedad de una planta y el resultado es que nadie ha sabido darme una respuesta».
Con este ejemplo tan ilustrativo, el secretario general de Ciopora, Edgar Krieger, mostraba ayer la falta de conocimiento que hay sobre el nombre legal de la variedades de plantas ornamentales.
Krieger realizó ayer esta reflexión durante el webinar gratuito organizado por la Asociación Internacional de Productores Hortícolas (AIPH) sobre la protección de nuevas variedades de plantas ornamentales, que contó con la participación de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV) y la Asociación Internacional de Obtentores de Variedades Hortícolas Reproducidas Asexualmente (Ciopora).
Jack Goossens, presidente de la Junta de Supervisión de Royal FloraHolland y presidente del Comité de producción ornamental de AIPH, fue la persona encargada de dirigir este encuentro y moderar las preguntas que realizaron los asistentes a este seminario.
La primera presentación, corrió a cargo de Marien Valstar, de la UPOV, quien hizo un repaso a la evolución de la gestión de los cultivos, sobre todo agroalimentarios, si bien respecto al mercado ornamental mostró el caso de éxito de Kenya, país que, destacó Valstar, ha logrado generar una economía y puestos de trabajo alrededor del mercado del cultivo de la flor cortada y las nuevas variedades.
Valstar destacó que es un hecho que el cambio climático está afectando a todo el mundo, desde los obtentores a los consumidores, pasando por los productores. Es por ello, que señaló que los obtentores juegan un papel fundamental al poder crear nuevas variedades adaptadas al cambio climático, así como que sean más sostenibles. Para el representante de la UPOV, la obtención de plantas es un proceso a largo plazo que requiere de inversiones a largo plazo tanto de las instituciones públicas como del sector privado, al tiempo que añadió que los obtentores necesitan de una regulación que promueva la innovación y apoye la utilización de recursos genéticos.
El uso de los nombre de las variedades
A continuación fue el turno de Edgar Krieger, quien desde Ciopora realizó un pequeño repaso a la legislación vigente sobre la protección de variedades para recordar que en la Unión Europea cada vendedor de variedades protegidas debe, si le es solicitado, informar de la denominación de la variedad. Así recordó la anécdota que da inicio a este artículo y señaló que al menos cuando se venda una planta debería aparecer el nombre comercial con el nombre de la variedad entre paréntesis.
Krieger apuntó a que debe haber una implicación de toda la cadena del comercio de las plantas que para lograr este aumento del conocimiento de las denominaciones de las variedades. Así señaló que los obtentores deben promover sus variedades con la denominación registrada, mientras que los propagadores deberían usar la denominación varietal cuando venden esquejes o plantones y los productores deberían comprometerse por contrato a usar la denominación en los invernaderos. En la última parte de la cadena, en la parte de exportación/importación de las plantas, Krieger señaló quelas plantas deberían ir en cajas con la denominación o que al menos la misma esté presente en los documentos del transporte. Por último, en la comercialización, apuntó, debería emplease junto al nomber comercial el de la variedad o al menos poder informar de la misma si se lo requiere el obtentor una autoridad o un comprador.




