La Asociación de Centros de Jardinería de Países bajos (en holandés: Tuinbranche Nederland, TBNL) han llegado a un acuerdo histórico para poner coto a las plantas que son tratadas con pesticidas prohibidos por la legislación vigente. Para ello, han decidido dejar de comprar a los productores que los utilicen.
Esta medida radical, sin embargo, no se producirá la primera vez que se detecte el pesticida. Si después de la primera advertencia el vivero continúa usando dicho produto se le prohibirá el suministro a los centros de jardinería asociados.
La medida ha sido validada por la Autoridad de Consumidores y Mercados de Países Bajos (AMC), que la ha ratificado al no entrar en conflicto con las leyes de competencia del país. Según Martijn Snoep, presidenta de AMC: «Los acuerdos entre competidores sobre la exclusión de ciertos proveedores generalmente están en desacuerdo con las reglas de competencia. Sin embargo, se pueden permitir algunos acuerdos para prevenir la competencia ilícita, que es, por ejemplo, la competencia con productos que han sido fabricados utilizando métodos de producción ilegales».
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El procedimiento que la asociación neerlandesa ha creado para llevar a cabo esta acción se fundamente en controles aleatorios sobre plantas realizados en laboratorios acreditados. Las plantas en las que se encuentren pesticidas ilegales serán rechazadas y se informará al resto de centros de jardinería de la asociación sobre dichas plantas para evitar su venta en otros lugares. Antes de la próxima entrega, los productores de esas plantas deben declarar que ya no usan las sustancias ilegales, y deberán mostrar qué acciones han tomado para evitar que se repitan las violaciones. Los centros de jardinería realizarán otra prueba para comprobar si efectivamente se han utilizado sustancias ilegales. En caso negativo, los productores podrán volver a suministrar nuevamente a los centros de jardinería afiliados.




