La tala de árboles en el madrileño parque de Arganzuela, dentro del plan de obras de la futura línea 11 de Metro de Madrid, ha puesto en pie de guerra a vecinos, activistas medioambientales y a técnicos de arboricultura.
Algunos vecinos, por ejemplo, decidieron encadenarse hace unos días a las máquinas o trepar por los troncos para impedir la intervención de las motosierras. Desde Ecologistas en Acción de Madrid ya se había interpuesto una demanda contra la Comunidad de Madrid para hacer cumplir con la Ley de Evaluación Ambiental.
Y ahora ha sido la Asociación Española de Arboricultura la que ha puesto el grito en el cielo, con un comunicado en el que defiende «la importancia de poner en valor y proteger el arbolado patrimonial en las ciudades«. Según la organización de arboricultores españoles, «las administraciones deben poner el acento en proteger el árbol de toda situación que impida su desarrollo y solicitar, por tanto, que se evalúen correctamente las opciones que salvaguarden su integridad antes de podar o eliminar arbolado maduro». Y es muy clara en su postura respecto a la tala del parque de Arganzuela: «la poda o tala de ejemplares de árboles maduros, sin atender a motivo o causa razonada que lo justifique, no puede ser la política de ningún ayuntamiento. En consecuencia, defendemos la integridad del arbolado, y más si se trata de ejemplares maduros por todo lo que representan y los beneficios que aportan».




