Inglaterra ha dado un importante paso para decir adiós al uso de la turba en los productos destinados al sector hobby de jardinería. El Gobierno ha publicado un amplio informe en el que concreta cuál es la situación de las turberas del país y cómo se van a restaurar. La administración pone plazos y una hoja de ruta al servicio de esta iniciativa que cuenta con el compromiso de los profesionales.
Solo el 13% de las turberas de Inglaterra no han sido modificadas o explotadas, y el ambicioso objetivo es restaurarlas para recuperar estos espacios que son aliados en la lucha contra el cambio climático. Según señala la ONU, las turberas solo cubren el 3% de la superficie terrestre pero puede almacenar el doble de carbono que toda la biomasa de los bosques de la Tierra. Inglaterra invirtió hasta 8 millones de libras en esta tarea de restauración entre 2020 y 2021 y para 2025 espera haber invertido más de 50 millones.

Desde la Asociación de Comercio Hortícola de Reino Unido (HTA) recuerdan que varias organizaciones profesionales se han comprometido a eliminar la turba del mercado hobby a partir de 2025 y que todos los productos cuenten con formulaciones alternativas ya en 2028. Para la horticultura profesional el límite se sitúa en 2030. El sector destaca que solo el 0,04% de las hectáreas de turberas del Reino Unido se explotan para el sector de la horticultura y su uso se ha ido reduciendo progresivamente. Solo en 2020 se utilizaron en Inglaterra un millón de metros cúbico de materiales alternativos a la turba.




