El Día de Madre. Una jornada señalada en rojo en el calendario de floristerías y centros de jardinería. Una cita para regalar flores. Como el Día de Todos los Santos. Una paradoja. O no. Las flores son un símbolo de máximo cariño entre nuestra especie y vale tanto para decir “te quiero” en los momentos más felices como para las despedidas eternas. Y la gente, a pesar de las restricciones del estado de alarma, no ha faltado a esta costumbre tan arraigada como ha podido comprobar GuíaVerde tras hablar con una de las floristerías más conocidas de la Comunitat Valenciana, y unos de los centros de jardinería de referencia en Galicia.
“Estuvimos atendiendo pedidos por teléfono con entrega a domicilio, los cuales se multiplicaron por tres. Estuvimos todo el día sirviendo flores. Fue un día de ventas muy bueno, pero nos hemos visto un poco desbordados porque no hacemos de normal tanto reparto”, explica Gabriel Lliso, de Flores Lliso, floristería mítica en el casco antigua de la ciudad de València. Según explica, la semana pasada ya habían recuperado a la mitad de la plantilla del ERTE, pero de cara al fin de semana tuvieron que recuperar al otro 50% para poder dar abasto con los pedidos. Pensaban que iba a ser un Día de la Madre mucho más flojo, pero no siendo “espectacular”, la gente quiso tener su regalo.
Cuenta que la clientela acudió presencialmente ayer a la tienda, y que el personal les explicaba que no podían acceder por las restricciones. La gente, explica, acudía pensando que dado que hoy lunes los comercios ya podían abrir, no habría mucha diferencia. Por ello tuvieron que asumir el enfado de algunos clientes que no entendían la situación.
Gabriel Lliso explica que de haberse adelantado la fase cero habría sido “un día más relajado”. “Aunque hubiese sido con cita previa, y colas en las calles como los supermercados, la gente habría venido a recoger su pedido y no habría tanto servicio a domicilio”, el cual señala ha supuesto un coste añadido, al que se suma un precio más elevado de las flores por la disponibilidad en el mercado. Un coste, este último, que han asumido en la floristería para que no repercutiera en el cliente. Ambos costes extra le ha supuesto a la tienda un menor margen de beneficio. Sobre el tipo de pedidos también cambió ayer, porque cuenta Lliso que al no haber atención en el local no se ha dado la “venta por impulso”, y por lo tanto aumentó el pedido más personalizado, a la carta, y el trabajo de preparación manual de los ramos.
“El teléfono no paraba de sonar”
“Sin exagerar dejamos sin atender unas mil llamadas de teléfono. No paraba de sonar. Colgábamos y volvía a llamar otra persona. La gente nos preguntaba también por las redes sociales… atendimos a toda la gente que pudimos con el personal que teníamos en el centro de jardinería”. Así ilustra Carlos Castiñeiras, de Casaplanta, en Vigo, cómo fue el Día de la Madre a GuíaVerde.
“Hacemos una valoración positiva dentro de lo malo porque no han dejado vender a puerta abierta, y ha sido una facturación buena para esta semana”, explica Castiñeiras. “Estuvimos atendiendo toda la semana pasada por teléfono, anotando encargos y organizándonos con empresas de reparto”, destaca. “Hemos atendido a la clientela cumpliendo con la ley a rajatabla”, sentenciaba.




