Investigadores españoles del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP-CSIC-UPV), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politècnica de València (UPV) han conseguido desactivar «de forma precisa y prolongada» genes de plantas con una metodología que suena a ciencia ficción: mediante la aplicación de un spray. Esta tecnología, explican, podría usarse para aumentar la productividad, «vacunar» los cultivos frente a virus y mejorar su capacidad de adaptación a cambios medioambientales.
El citado spray contiene un virus, que desde el Instituto señalan que es inocuo, y que libera moléculas muy pequeñas de ARN diseñadas en el laboratorio con el objetivo de que «silencien a la carta» los genes. Una de las claves de esta tecnología es que, aseguran desde el equipo investigador, en ningún momento se modifica el genoma de la planta, por lo que se trataría de un método no transgénico.

Ejemplares de Nicotiana benthamiana a los que se han inactivado genes de la ruta de biosíntesis de la clorofila. El resultado es el amarillamiento de los tejidos infectados. IBMCP-CSIC-UPV
Esta circunstancia «facilitaría su aplicación en la Unión Europea, donde los Organismos Modificados Genéticamente (OMG) se encuentran fuertemente regulados», destacan las mismas fuentes. Y esta posibilidad se traduce en que se ha solicitado ya una patente europea para proteger la tecnología desarrollada por el IBMCP, de titularidad compartida entre el CSIC y la UPV.
Una de las ventajas de esta tecnología es que “una única pulverización es suficiente para infectar la planta con el virus inocuo y producir los amiRNAs en los tejidos infectados. Por lo tanto, esta metodología no requiere tratamientos múltiples, lo que abarataría los costes de aplicación”, apunta Alberto Carbonell, quien ha liderado el proyecto. Los investigadores inactivaron mediante un único rociado con espray los genes de la ruta de biosíntesis de la clorofila, induciendo el amarillamiento de los tejidos infectados.





