Un estudio realizado por el Instituto Nacional Francés de Salud e Investigación Médica, el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal),-centro impulsado por la Fundación ”la Caixa”-, y la London School of Hygiene & Tropical Medicine, señala que los distritos de París con más vegetación presentan un menor riesgo de mortalidad durante los periodos de calor intenso, mientras que las zonas muy construidas, con pocos espacios verdes y un alto potencial de isla de calor urbana, son las más expuestas.
Esta investigación, cuyas conclusiones han sido publicadas en la revista npj Urban Sustainability, se fundamenta en el análisis de datos recogidos durante casi diez años, entre 2008 y 2017. Los científicos subrayan la importancia de aumentar la vegetación en la ciudad y de distribuir mejor los espacios verdes entre los distintos barrios para proteger la salud de las parisinas y los parisinos frente al calentamiento global.
Desde el Instituto de Salud Global de Barcelona explican que debido al efecto de isla de calor urbana, París “es especialmente vulnerable a las olas de calor, que está previsto que se intensifiquen como consecuencia del cambio climático provocado por las actividades humanas”. Y es que la capital figura incluso entre las ciudades europeas con mayor riesgo de exceso de mortalidad asociada al calor: cuando la temperatura supera los valores normales, la mortalidad se multiplica por 1,6 en las personas mayores de 85 años, según un estudio publicado en The Lancet en 2023.
Las mismas fuentes señalan que “un primer hallazgo, ya ampliamente documentado en la literatura científica, se confirma, y es que los espacios verdes ejercen un efecto protector frente al exceso de mortalidad asociado al calor. La presencia de árboles, parques, jardines o cubiertas vegetales se asocia a temperaturas más bajas en la capital”. Sin embargo, no todos los espacios verdes ofrecen la misma protección. Los científicos destacan que “los árboles son considerablemente más eficaces que las zonas de césped para reducir el riesgo de muerte durante episodios de calor intenso, gracias a la sombra que proporcionan y a la evapotranspiración”.
Los investigadores observaron que el efecto refrescante de la vegetación solo explica en parte su efecto protector sobre la salud de las parisinas y los parisinos, puesto que “aunque los mecanismos exactos aún deben explorarse con mayor profundidad, factores clave como la reducción de la contaminación y la mejora de la salud física y mental podrían desempeñar un papel determinante”, explica Hicham Achebak, investigador del Inserm y de ISGlobal y primer autor del estudio.
El estudio también pone de relieve un resultado que a priori contradice ciertas ideas preconcebidas. “Contrariamente a lo que se podría pensar, los distritos más acomodados de París son, en promedio, más vulnerables al exceso de mortalidad asociado a las altas temperaturas. Este fenómeno se explica por una menor presencia de espacios verdes, combinada con un entorno construido antiguo, denso y muy mineralizado en estos barrios”, añade Hicham Achebak.
Los distritos más acomodados de París son, en promedio, más vulnerables al exceso de mortalidad asociado a las altas temperatura
Mediante modelos estadísticos, los científicos evaluaron cuántas muertes podrían evitarse si se siguieran desarrollando los espacios verdes en la capital. “Actualmente, los distritos más verdes de París cuentan con aproximadamente una quinta parte de su superficie cubierta por vegetación. Según nuestros cálculos, si todos los distritos alcanzaran ese nivel, la mortalidad asociada al calor podría disminuir en torno a un tercio, tanto durante periodos de calor moderado (temperaturas superiores a 22 °C) como en las olas de calor más intensas (por encima de 25 °C)”, explica Grégoire Rey, exdirector del Centro de Epidemiología sobre las Causas Médicas de Muerte (CépiDc) del Inserm. “Estas estimaciones se basan en modelos y deben interpretarse con cautela, pero reflejan el papel protector fundamental de la vegetación que hemos observado.”
Más allá de la ampliación de la vegetación urbana, los investigadores identifican otros mecanismos complementarios para adaptar París a las altas temperaturas: el uso de materiales reflectantes en cubiertas y pavimentos, la mejora de la eficiencia energética de los edificios para limitar la emisión de calor (especialmente la asociada al aire acondicionado) y la reducción del tráfico rodado.




