La empresa de subastas de flores y plantas Royal FloraHolland ha hecho público su informe de 2021, el cual dada la magnitud de la entidad, aporta claves para hacer una lectura de la salud del sector ornamental en el plano internacional. Royal FloraHolland habla de un año «excepcionalmente bueno», dado que su facturación aumentó en un 21% respecto a 2020 llegando a los 5.600 millones de euros. Según el informe, en 2021, se comercializaron 11.700 millones de flores y plantas, un 3 % más que en 2020. También señala que se comercializaron en 2021 más de 23.000 variedades de flores y plantas y cada día se hicieron transacciones por valor de más de 100.000 euros. España aparece entre los 10 principales países importadores internacionales para Royal FloraHolland, con el séptimo lugar y 23,3 millones de euros, lo que supone un 11,5% menos que en 2020.
Los ingresos operativos de Royal FloraHolland fueron un 15 % más altos que en 2020 , principalmente debido a un aumento en la rotación de productos como resultado de precios más altos. Esto contribuyó a un resultado positivo después de impuestos de 6,5 millones de euros, mientras que en 2020, primer año de la pandemia, hubo una pérdida de 5,8 millones de euros. «Las buenas cifras de 2021 se ven ensombrecidas por las preocupaciones sobre el futuro de la industria de la floricultura, en parte debido a la situación en Ucrania y los altos precios de la energía», señalan desde la empresa.
No obstante desde RoyalFloraHolland explican que «después de un gran comienzo en 2022, la demanda de flores y plantas cayó bruscamente a fines de febrero debido a la situación en Ucrania» y apuntan que si los precios de la energía ya eran altos a finales de 2021, subieron a «niveles extremos desde finales de febrero en adelante». El CEO de la compañía, Steven van Schilfgaarde, explica que «hay una caída en la demanda, una incertidumbre considerable en el mercado y una caída en la confianza del consumidor. La transición energética necesaria no se puede lograr de la noche a la mañana, mientras que los altos costes dejan a los productores con poco espacio para invertir. La posición internacional de la industria de la floricultura holandesa está en juego. Sin medidas gubernamentales preveo un daño duradero en nuestro sector».




