Desde Sinder estamos comprometidos con la calidad de nuestros productos, lo que nos impulsa a implementar los últimos avances en el campo de la tecnología de materiales con el objetivo de que aquello que nuestros clientes compran es justo lo que necesitan.
Para ello, hemos explorado un área que nos ha situado a la vanguardia del jardín vertical: El tratamiento UV.
Generalmente, los artículos de plástico que se exponen al sol de forma continuada sufren alteraciones tanto de color como en sus propiedades. Si no cuentan con un tratamiento UV, las plantas artificiales amarillean o se vuelven azules, pierden flexibilidad y se cuartean, lo que las hace más quebradizas.Eso no pasa con nuestros jardines verticales, ya que todos son aptos para exterior y cuentan con este novedoso tratamiento, pero ¿Cómo funciona?
En general, la resistencia de los plásticos a la radiación UV se consigue a través de aditivos, como estabilizadores UV, colorante negro (generalmente carbón) o revestimientos protectores en la superficie (como pintura).
El principio es el mismo que seguimos las personas cuando vamos a la playa: aplicar una buena capa de crema solar factor 50 que evite que nos quememos.
Estos aditivos funcionan de forma diferente en función de cuál utilicemos. Una forma sería todo el calor que recibe el producto de plástico a lo largo y ancho de su superficie para disiparlo de forma más eficiente.El resultado es el que nuestros clientes obtienen al comprar nuestros jardines verticales artificiales: productos de una alta calidad que no ven alteradas sus propiedades estéticas ni físicas a lo largo del tiempo, a pesar de estar expuestos de forma continuada a un intenso sol.




