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Plantas medicinales: trabajar con la naturaleza para nuestra salud.

La industrialización ha eclipsado un tanto las valiosas propiedades de las plantas medicinales. Recientemente, sin embargo, estas plantas nobles están siendo redescubiertas en Suiza y están experimentando un renacimiento.03/06/2019Sector: Comercialización y distribuciónAutor: Plantas medicinales

Plantas como la salvia, el árnica, la menta y el edelweiss están volviendo a formar parte de la vida cotidiana de las personas y desde hace algún tiempo han restablecido su lugar en nuestra sociedad. En la actualidad se encuentran con frecuencia en jardines, a lo largo de senderos de montaña o en la mesa como tés de hierbas. 


Los conocimientos transmitidos de generación en generación han sido eclipsados desde el comienzo de la industrialización, pero en la última década estas plantas han encontrado su camino de regreso a los hogares suizos. "Mi abuela nunca supo los nombres de estas plantas, pero sabía para qué servían", recuerda Maurice Masserey, un agricultor del cantón de Valais que cultiva una variedad de plantas medicinales desde los años ochenta. Las plantas, un campo de conocimiento y trabajo.

Las plantas medicinales se han convertido en una fuente suplementaria de ingresos para este policía de la aldea. En 1984, Ricola, la conocida empresa suiza que fabrica dulces a partir de plantas alpinas, buscaba productores. Maurice y su esposa presentaron ofertas para suministrar varias plantas y ganaron un contrato con otros productores regionales. Hoy, los Massereys venden casi toda su cosecha a Ricola. Cultivan principalmente salvia, melisa, hisopo y menta. En 2017, suministraron diez toneladas de plantas secas a la empresa de dulces. Reciben pedidos para suministrar cantidades específicas en abril y, dependiendo del clima, cosechan sus primeras cosechas a partir de mayo. Cosechan dos o tres veces al año entre la primavera y el verano. 

Secan sus plantas en un secador solar. "El proceso de secado puede durar de dos a cinco días dependiendo de la cantidad de luz solar. Cuanto más alta es la temperatura, más rápido se secan las plantas", explica Maurice. Durante el proceso de secado las plantas pierden gran parte de su peso. "Producimos siete toneladas de salvia, una tonelada de menta, ochocientos kilos de hisopo y seiscientos kilos de melisa. La salvia, por ejemplo, tiene un factor siete, lo que significa que setecientos kilos de salvia fresca se reducen a cien kilos después de haber sido secada". En el Valais, la mayoría de los cultivadores de plantas medicinales han formado una cooperativa. Isabelle Gabioud es una productora independiente. "Mantenerme independiente me permite cultivar plantas de acuerdo a la demanda sin la obligación de cumplir con las cuotas." 

Es conocida por haber aprendido por sí misma a cultivar este tipo de plantas. "Empecé a hacer productos vegetales para mi uso personal que no podía encontrar en las tiendas. Me gusta intentar hacer productos cuyas recetas casi se han olvidado. Después de probar mi jarabe de menta, las personas mayores comenzaron a entender mi interés por las plantas. Entonces empecé a caminar con ellos por la aldea", recuerda Isabelle. Desde entonces ha desarrollado su propia marca de productos naturales. "El problema es que los ancianos sabían las plantas y para qué se usaban, pero no sabían sus nombres.

 Recolectaba variedades y luego las etiquetaba con post-its después de haberlas identificado en los libros. Cada vez más comencé a desarrollar productos que luego compartí con la gente que me rodeaba. Fueron estas personas las que me animaron a vender mis productos". Curiosidad y utilidadUna cosa llevó a la otra, e Isabelle, que trabaja para el servicio agrícola del Valais, se interesó cada vez más en sus plantas y en trabajar con ellas hasta que finalmente decidió dedicarse a este trabajo a tiempo completo. Jarabes, dulces, tés, pastas vegetales y cosméticos se convirtieron en su trabajo diario. "Cosechamos todo a mano y por una buena razón. 

Seguiré trabajando así y no cambiaría por nada en el mundo, aunque tenga que producir menos. Las plantas conservan la mayoría de sus propiedades naturales al cosechar mi mano". Isabelle Gabioud cosecha todas sus plantas a mano, un método que es muy importante para ella. La empresa Pharmalp trabaja con productores locales como Isabelle. Con sede en el Valais, desarrolla y comercializa productos científicamente validados y elaborados a partir de plantas alpinas de crecimiento natural. La empresa desarrolla complementos alimenticios y cosméticos de acuerdo a las necesidades de las personas. Su gama de productos incluye, por ejemplo, un gel calmante contra las irritaciones de la piel hecho de edelweiss, hierba de San Juan (Hypericum) y tomillo cultivado por Isabelle Gabioud. "Nuestros productos se basan en el conocimiento de la generación más antigua y realizamos estudios de optimización para fabricar nuestros productos", explica Philippe Meuwly, director de Pharmalp. 

Según este biólogo, que trabajó en el sector farmacéutico durante 15 años, las plantas medicinales tienen propiedades preventivas que ayudan a mantener la salud. "Las plantas medicinales se usan desde hace mucho tiempo. Comprenderlos y trabajar con ellos es complejo, pero seguro". Sin embargo, estos productos no son un sustituto de los medicamentos curativos o terapéuticos.  Meuwly también piensa que los suizos han redescubierto la conciencia de los poderes de la naturaleza gracias a la riqueza de su entorno. "La gente quiere tener buena salud cuando crezca y, preferiblemente, sin recurrir a productos químicos." Los métodos locales, que han ganado reconocimiento gracias a los viejos conocimientos y a los recientes descubrimientos, nos permiten vivir mejor. Es nuestro enfoque amigable con la naturaleza lo que le gusta a la gente. El taller de Isabelle Gabioud, en su pueblo natal de Orsières, funciona según la demanda. "Para hacer mis productos, utilizo una gama de plantas que incluye la Satureja, la malva y el ajenjo alpino.

También cultivo otras variedades de plantas a petición y recojo las plantas silvestres que crecen en mi tierra".Generosidad naturalIsabelle Gabioud y Maurice Masserey no se guardan sus conocimientos. "No es un problema para mí compartir mis recetas; no tengo miedo de la competencia; hay espacio para todos. Me he beneficiado de los conocimientos que me ha transmitido la generación mayor y me parece obvio que yo también debería compartir mis conocimientos", explica Isabelle. Maurice recibe regularmente a los visitantes en su granja y siente un creciente interés entre el público en general por las plantas medicinales. "La industrialización ha simplificado y ha hecho las cosas artificiales. La adquisición de conocimientos sobre el trabajo con plantas medicinales se ha vuelto más difícil que la producción (industrial). Es por eso que los productos naturales han sido olvidados. Pero estamos volviendo a ellos porque las plantas tienen más propiedades y su ámbito de uso es más amplio".