La Horticultural Trades Association (HAT), ha presentado un informe sobre el el impacto que ha sufrido el sector de la horticultura ambiental en Reino Unido tras cuatro años del Brexit.
Según el comunicado, el sector de la horticultura se convirtió en el primer sector afectado en Reino Unido por el impacto del Brexit. Las empresas continúan lidiando con los cambios que han sufrido en estos últimos años: excesiva burocracia, retrasos excesivos, problemas de stock, lo que ha significado un aumento de los costes.
La horticultura es uno de los principales sectores de la economía de Reino Unido y la agenda verde, que se valoró en 2023 en 1.700 millones de libras, mientras que la importación de plantas y material vegetal se estima en 780 millones de libras esterlinas, de las cuales el 99% proviene de la Unión Europea. Su dependencia con los mercados internacionales, en particular con la UE, expone la vulnerabilidad que sufre el sector en el mercado nacional.
En su informe, la HTA presenta dos principales problemas: por una parte, la escasez de mano de obra, que sumado al aumento de los salarios y el aumento del coste en las materias primas, deja un entorno operativo difícil para los empresarios. Por otra parte, las restricciones en las inversiones en los terrenos, un tercio de los productores confirman que no planean invertir en sus tierras en los próximos cinco años por falta de confianza en la economía, demasiadas barreras burocráticas o la falta de mano de obra.
El sector hortícola ambiental en Reino Unido se compone en un 95% de pequeñas y medianas empresas (PYME) que son las principales afectadas por las políticas actuales. A todo esto hay que sumarle la inadecuada infraestructura del control fronterizo, que genera demoras y problemas de stock.
Por su parte, la HTA solicita simplificar los procesos fronterizos, facilitar los procesos burocráticos, invertir en infraestructuras necesarias para evitar retrasos y fallos de stock, y un acuerdo fitosanitario entre la Unión Europea y Reino Unido. Además, la HTA se compromete a seguir trabajando con los políticos para asegurar un futuro para el sector de la horticultura ambiental.
Según Stuart Tickner, de Provender Nurseries: «Con la introducción del modelo operativo fronterizo a raíz del Brexit había muchas incógnitas sobre cómo íbamos a importar plantas, por eso que decidimos hacer una gran inversión para convertirnos en un punto de control. Sin embargo, seguimos sufriendo el aumento de los costes de los proveedores, transportistas y los propios costes de importación. Esto ha hecho que algunos transportistas, conductores e incluso productores hayan decidido que ya no quieren exportar al Reino Unido.
“Desde el Brexit, ha habido muchos otros cambios que afectan a la industria, como la transición a medios de cultivo sin turba, la eliminación del etiquetado previo en la Unión Europea y, por supuesto, el aumento de los impuestos. Todos estos cambios, además de la temporada de lluvia continua que sufrimos el año pasado, ha hecho que la industria tenga dificultades. Como industria, necesitamos cierta estabilidad. El gobierno lamentablemente no puede controlar el clima, pero tiene que ser ambicioso y rápido para calmar a la industria”.
Paolo Arrigo, de Seeds of Italy, comenta que: «Nosotros nos especializamos en paquetes de semillas de hortalizas en peligro de extinción, éticas, regionales y de slow food, con sabores perdidos, por lo que se ha vuelto muy difícil introducirlas. Somos transparentes y hemos cumplido con toda la burocracia. Después de 4 años, parece ser que aun existen malas interpretaciones y zonas grises. Los importadores se sienten acosados, es una lotería sobre cómo hacer llegar la mercancía. Reino Unido tiene pasión por las plantas, tienen los jardines botánicos más antiguos del mundo, por no mencional los Plant Hunters, Darwin me viene a la mente. Esta pasión se refleja en los jardineros y comerciantes de semillas de alto nivel como yo, con la marca de semillas Franchi. Necesitamos urgentemente volver a unirnos a la unión aduanera y al mercado único para darle un impulso al Reino Unido y restaurar nuestra posición en el mundo”.
Jennifer Pheasey, directora de Relaciones Institucionales de la HTA, afirma: “El sector de la horticultura ambiental, vital para la economía verde del Reino Unido, ha sufrido significativamente los efectos del Brexit durante demasiado tiempo. Cuatro años después de abandonar la Unión Europe, los beneficios previstos aún no se han materializado, mientras seguimos enfrentándonos a desafíos que amenazan la estabilidad de nuestras empresas y nuestro comercio.
Señala que «el año pasado estuvo marcado por graves problemas comerciales fronterizos, incluidos retrasos significativos, burocracia excesiva y costes en aumento, lo que limita la elección del consumidor. Estas dificultades se ven agravadas por el clima impredecible y las restricciones descritas en el presupuesto de otoño de 2024 del gobierno. Estos obstáculos no solo persisten, sino que están empeorando. Ahora es el momento de actuar. A medida que nos acercamos a 2025, el sector necesita apoyo para superar estos desafíos y liberar todo su potencial. Acogemos con satisfacción la ambición de restablecer las relaciones con la Unión Europea, pero es necesaria una acción inmediata para fomentar el crecimiento, y reparar las relaciones entre el Reino Unido y la UE es crucial para abordar estos desafíos».
«Un acuerdo fitosanitario basado en el reconocimiento mutuo podría ofrecer una solución a largo plazo. Sin embargo, debe combinarse con acciones inmediatas para mejorar las operaciones fronterizas actuales. Cualquier solución de este tipo también requeriría tiempo y apoyo para restablecer las cadenas de suministro y las relaciones comerciales. Los problemas fronterizos se extienden más allá del comercio entre el Reino Unido y la UE y abarcan otras políticas relacionadas. Existe una necesidad urgente de una supervisión integral de las políticas comerciales, incluidas las relativas a Irlanda del Norte, las regulaciones del pasaporte fitosanitario de Gran Bretaña y los requisitos de la CITES. Sin una acción coordinada, el sector corre el riesgo de enfrentar una mayor fricción, mayores costos y una menor competitividad, lo que socava el crecimiento verde y afecta negativamente a los consumidores” ,apunta




