Un estudio económico encargado por la Horticultural Trades Association (HTA) a economistas de la consultora Oxford Economics indica que acelerar la prohibición de la turba para horticultura profesionales a 2026 conduciría a una reducción de más de 600 millones de euros en el Valor Agregado Bruto (VAB) y una disminución de 144 millones en los ingresos fiscales. Además, podría provocar la pérdida de 12.000 puestos de trabajo.
Como viene publicando GuíaVerde, el gobierno británico cuenta con un programa para eliminar el uso de este producto para proteger sus turberas y en un principio estableció vetarlo al uso profesional en 2030, si bien posteriormente lo adelantó cuatro años, encendiendo todas las alarmas en el sector que consideran este plazo inviable y “aribritrario”. En el caso de su producción para el canal hobby, la prohibición se estableció para finales de 2024.
Desde la HTA señalan que la “prohibición acelerada de la turba podría provocar una escasez de 100 millones de plantas y árboles inmediatamente después de la entrada en vigor de la prohibición”. Esta escasez, aseguran, “tendrá efectos en cadena en los espacios verdes, jardines y calles de todo el Reino Unido”. Además, señalan, uno de cada tres proveedores de servicios públicos, incluidos espacios verdes públicos, espera interrupciones o rescisiones de los acuerdos y contratos de suministro. Los centros de jardinería también esperan problemas con la disponibilidad de productos para 2027.
James Barnes, presidente de la HTA, que representa a centros de jardinería, viveros, paisajistas y fabricantes, explica que la entidad “aboga por un rumbo racional y equilibrado en lugar de un retraso. Este nuevo análisis económico, junto con nuestra evaluación de impacto, reafirma lo que ya hemos estado diciendo, y es que se trata de un calendario apresurado para la prohibición de los productores profesionales de árboles y plantas en el Reino Unido qe tendrá como resultado un resultado económico y ambiental peor que mantener la fecha propuesta original de 2030”.
“Está claro que la pérdida ambiental supera con creces el beneficio del ahorro de carbono al adelantar el cronograma de eliminación de turba hasta 2026. El estudio subraya la necesidad de un enfoque equilibrado y medido para garantizar resultados ambientales óptimos sin penalizar a una industria que ya está comprometida con la transición de la turba”, explica.
Asimismo, apunta que si bien la venta de turba en productos para aficionados ha disminuido al 16,8% y está en camino de eliminarse por completo para finales de 2024, la transición para los viveros profesionales que producen una amplia gama de árboles y plantas “es más compleja”. “Una exención de la prohibición de la turba para todos los productores de árboles y plantas del Reino Unido hasta 2030 permitiría tiempo suficiente para las pruebas necesarias, transiciones a alternativas sin turba y una consideración adecuada de las importaciones sin comprometer la salud de las plantas y los árboles”, señala el responsable de la HTA. “Nuestros miembros ya están en el camino correcto, reduciendo con éxito el uso profesional de turba por debajo del 50% del volumen de los niveles anteriores”, sentencia.




