El de las flores es quizá uno de los negocios que se ve más afectado directamente por los cambios sociales, cada vez más rápidos, con modas más fugaces. ¿Cómo se comporta hoy el consumidor de flores? ¿Cuáles son las tendencias actuales y futuras? Hablamos de ello con Alejandro Lliso, presidente de AEFI.
¿Cómo describiría el estado actual de la floristería en España en términos de demanda, rentabilidad y competitividad?
Nos encontramos en un periodo de cambio y adaptación ante múltiples transformaciones, tanto en el ámbito digital como en el laboral. La demanda general ha aumentado, sin embargo, la producción nacional ha disminuido, lo que ha provocado un incremento en los precios y una rentabilidad inestable. España ha pasado de ser un país con una importante producción y autoconsumo a depender casi completamente de las importaciones.
Aunque existe una gran cantidad de flor en el mercado, la diversidad de variedades se ha reducido, y la flor de proximidad ha disminuido considerablemente en volumen, algo que debería revertirse en los próximos años. Además, la creciente competitividad dentro del sector, impulsada por la entrada de nuevos actores, intensifica esa inestabilidad.
¿Qué cambios han detectado en el comportamiento del consumidor en los últimos años respecto a la compra de flores y plantas?
La especialización y segmentación del mercado han generado un crecimiento significativo en algunos segmentos, mientras que otros más tradicionales han experimentado una disminución debido a cambios en las costumbres sociales. Esto hace que, pese al crecimiento global, el sector sea muy volátil. La evolución de la sociedad también ha modificado las celebraciones tradicionales. Por ejemplo, las festividades vinculadas a las onomásticas o las visitas a cementerios están perdiendo relevancia entre la población joven, que sustituye estos hábitos por nuevas costumbres, como la celebración de Halloween. Por otro lado, la digitalización de los negocios y los nuevos formatos de venta han impulsado significativamente las ventas. Además, se observa que un público más joven utiliza las flores como una forma de expresión emocional (amor, afecto, alegría, etc.).
¿Cuáles son las principales tendencias que están marcando la evolución del sector?
Actualmente, el sector se encuentra en plena transformación. Se trata de una actividad de bajo impacto ambiental, lo que la hace especialmente compatible con las tendencias de sostenibilidad, a pesar de los cambios necesarios en embalajes y formatos de reparto. Aun así, considero que es pronto para determinar qué tendencias se consolidarán a largo plazo, ya que actualmente se están explorando múltiples vías. Entre ellas, destaca la experiencia de compra, entendida como la capacidad de mostrar al cliente el valor artístico del trabajo floral, explicar la procedencia de los materiales e involucrarlo en el proceso creativo, ya sea en un pequeño ramo o en una gran celebración. Este enfoque puede ser clave para fidelizar y fortalecer los proyectos dentro del sector.
Desde la perspectiva de la AEFI, ¿cuáles son las prioridades estratégicas para fortalecer el sector en los próximos 5 años?
Es difícil establecer una estrategia única que garantice el fortalecimiento del sector, especialmente en una sociedad donde los cambios se producen con gran rapidez. En todo caso, es fundamental fomentar la diversidad empresarial y no apostar por una sola vía. Algunas empresas lograrán la fidelización del cliente a través de experiencias de compra diferenciadas. Otras optarán por la digitalización de procesos, reduciendo costes y mejorando su eficiencia. También habrá quienes se especialicen en segmentos concretos como el funerario, bodas, ventas digitales… para alcanzar sus objetivos. Lo que sí es evidente es que un sector con tanto dinamismo tiene un gran potencial de futuro.
¿Qué previsiones manejan para el sector de la floristería en España de cara al año 2026?
Se prevé un crecimiento significativo del sector. No obstante, este crecimiento no será uniforme. Distintos segmentos aumentarán o disminuirán su actividad de forma alterna, como si de una melodía se tratase, impulsando la evolución del conjunto del mercado floral.




