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Flores comestibles: del ramo al plato

Las flores comestibles son cada vez más un ‘must’ en muchos platos. Han pasado de estar en un jarrón decorando el salón formar parte del menú y no solo para alegrar el plato, sino para aportar color, texturas y un sabor diferente 13/06/2018 Sector: Viveros productores de planta | Comercialización y distribución | Puntos de venta al público Autor: GuiaVerde

Begonias, crisantemos, clavel, geranio o caléndula, son algunas de las muchas flores comestibles que podemos encontrarnos en el mercado. Cada vez son más los consumidores que demandan este tipo de attrezo para sus platos y es que la tendencia mundial va a lo experimental y sensorial. Y estas flores comestibles dan la oportunidad de probar algo nuevo. Aunque bien es cierto que comer flores no es algo que se haya inventado ahora con el marketing sensorial, puesto que siempre se han consumido, lo que ha cambiado ahora es la manera en la que se comen.

No todas las flores son comestibles, ni aunque aparezcan en la lista de las que se pueden ingerir. Para que éstas sean aptas para el consumo tienen que poseer una serie de características, principalmente centradas en su cultivo. El Director Técnico y Comercial de Fitoralia, Ángel Villarino, explica que para que estas flores puedan ser comidas han de proceder de un cultivo ecológico, “sin nada de fitosanitarios”. Además comenta que todo el proceso se tiene que desarrollar en términos ecológicos, “desde las semillas hasta las instalaciones”.

El auge actual de este tipo de complemento alimenticio es la “imitación” en el hogar de lo que se hace y se innova en restauración, aunque en lo que respecta al sector, Villarino asegura que esta tendencia “no va a revolucionar el sector”, sino que se convertirá en un “complemento a la venta”. Aunque matiza que esta preferencia “va en alza” y que tal vez pueda convertirse en “una nueva salida para parte del sector”.

Fitoralia dispone de una gama con tres variedades de flores ecológicas comestibles por pack. Éstas se dividen en dos colecciones, una de ellas disponible todo el año y la otra de primavera- verano. Se comercializan en formato “compacto” para que puedan cultivarse en espacios reducidos como jardineras o en balcones. Están pensadas para que el consumidor final pueda cultivarlas en su propia casa, por lo que se venden en centros de jardinería. El Director Técnico concluye diciendo que a pesar de que es una colección muy joven tiene muy buena aceptación entre el público.

Por su parte la experta en flores comestibles y CEO de Innoflower, Laura Carrera, explica que a la hora de elegir las flores hay que ir “con cuidado” puesto que las que se encuentran en la floristería “no pueden consumirse aunque formen parte de la lista de flores comestibles”. En este sentido, Carrera señala que también hay que tener en cuenta la finalidad de esas flores, “algunas como pensamientos o prímulas son empleadas para la decoración de platos dulces y salados” y señala que en este sentido éstas van del cultivo a la mesa “sin mayor proceso que su selección y lavado”.

Carrera explica el proceso de conservación y los diferentes procesos que pueden aumentar la vida útil de este delicado producto: “congelación, encurtido, liofilización o bien ‘cristalización’”. Este último proceso consiste en aplicar una glasa con clara de huevo y recubrimiento con cristales de azúcar. “Con ello se pueden preservar más de un año a temperatura ambiente”, sentencia.

 

La experta señala que hay flores ácidas pero sin aroma como es el caso de la begonia, otras tienen notas amargas como la boca de dragón o son astringentes como los pétalos de rosa y otras “simplemente tienen un tacto agradable al paladar como los pensamientos”. En esta línea, Carrera matiza que las flores comestibles no solo aportan belleza, sino que también aromas, texturas, colores y “un toque original a los platos”.

Por el momento no se sabe si esta tendencia culinaria será una salida alternativa al sector ornamental, pero lo cierto es que muchos supermercados especializados ya incluyen en sus lineales un gran surtido de plantas con flores comestibles y otros supermercados, por el contrario las incorporan en las ensaladas preparadas. Lo que sí está claro es que las flores comestibles se han convertido en una tendencia culinaria que no parará aquí, ya que la imaginación del consumidor, en muchos casos, no conoce límites.