La 153ª edición de la Fira de Sant Josep de Mollerussa (Lleida) cerró sus puertas reafirmándose como referente de la maquinaria agrícola. El certamen, que tuvo lugar entre el 19 y el 22 de marzo, superó las expectativas iniciales de la organización al registrar un incremento del 6,3% en su superficie neta de exposición respecto al año anterior, alcanzando los 22.427 m2. Con la participación de 240 expositores directos, la feria ha vuelto a demostrar su capacidad de convocatoria como epicentro de la vanguardia tecnológica y punto de encuentro clave para el sector agroindustrial.
Un balance de profesionalización y dinamismo
La valoración de la organización tras las cuatro jornadas de feria, subraya «un éxito rotundo» no solo por la dimensión del espacio expositivo y la buena afluencia de profesionales y público en general, «sino también por aspectos como el dinamismo comercial y la actividad registrada en los stands a nivel de ventas y contactos, la repercusión institucional y mediática, o la buena climatología».
Se suman al positivo balance los resultados de las encuestas realizadas a las firmas presentes en el certamen, donde además de resaltar la fidelidad y, al mismo tiempo, la renovación de éstas -con el 55% de los expositores que participan desde hace más de diez años y un 13% que lo hacían por primera vez-, han dejado datos como el 77% que manifiestan su intención de volver en la próxima edición de la feria, el 63% que asegura haber cumplido o superado sus expectativas como expositor o el del 84% que valora como “bueno” o “muy bueno” el desarrollo global del certamen de este año.
«La feria ha servido también para poner sobre la mesa, debatir y reivindicar muchos de los desafíos que afronta el campo como la modernización de los regadíos en Cataluña, la digitalización agraria, el relevo generacional, la gestión de la burocracia, el cambio climático, la soberanía alimentaria, la concentración parcelaria, la seguridad en las explotaciones o la aplicación de la inteligencia artificial en el sector», señalan los organizadores. Estos han sido algunos de los temas que han centrado el programa técnico de la 153ª Fira de Sant Josep, uno de los pilares por los que se ha apostado desde la organización y que ha contado con hasta 24 jornadas y otras actividades y encuentros profesionales.
La feria fue también la plataforma para la presentación del estudio El sector de la maquinaria y de los medios de producción agrícola en Cataluña; para hablar de la gestión eficiente del agua o el cultivo del pistacho o la camelina, con gran potencial de mercado.
El alcalde de la ciudad leridana de Mollerussa y presidente de la entidad organizadora Fira de Mollerussa, Marc Solsona, agradeció en su discurso “las alianzas de éxito” con instituciones, sindicatos, asociaciones y empresas que coorganizan o colaboran en el programa de jornadas técnicas.
Excelencia e innovación: los premios de maquinaria
El componente tecnológico ha vuelto a ser otro de los ejes vertebradores de la feria, como escaparate y plataforma de impulso a la innovación, materializado en el Premio de la Maquinaria Agrícola, Ganadera e Instalaciones Agroindustriales, que este año ha celebrado su 46ª edición con el apoyo del Clúster de la Maquinaria y de los Medios de Producción Agrícola de Cataluña (FEMAC) y el centro tecnológico Eurecat, que se han sumado, por segundo año, a Fira de Mollerussa como patrocinadores.
Estos galardones reconocen las soluciones técnicas que permiten aumentar la eficiencia y la sostenibilidad en las explotaciones. En esta ocasión, resultaron ganadores en el concurso:
- Premio Especial de Innovación al constructor/expositor de maquinaria agrícola y/o ganadera del Estado español. En esta categoría, se ha premiado a la empresa Tallers Ribacar de Igualada (Barcelona) por una sembradora directa neumática de alto rango de trabajo. Este premio está dotado con 1.600 euros.
- Premio de Innovación en Maquinaria Agrícola. En esta categoría, el jurado concedió el galardón a la empresa Vigerm S.L., de Santa Coloma de Queralt (Tarragona) por un remolque autocargador de balas redondas plastificadas. Este premio está dotado con 1.000 euros.




