La Asociación Europea de Viveros (ENA) celebró recientemente su Asamblea General en la que se abordaron los retos actuales y de futuro del sector, que se han puesto negro sobre blanco en un Manifiesto que recoge cómo la UE puede dar respuesta a los mismos. En este encuentro participaron las asociaciones estatales que forman parte de la entidad, en el caso de España, FEPEX. La ENA trasladará el contenido del Manifiesto en abril al Parlamento Europeo, con el objetivo de que las demandas sean escuchadas por los políticos de Bruselas.
ENA destacó en su reunión cómo el sector puede y debe ser un socio estratégico de la UE para sus programas ambientales y de renaturalización, y criticó que sin embargo no recibe un reconocimiento formal que se traduzca en ayudas y medidas que posibiliten la participación de los viveros en programas comunitarios.
Entre las peticiones de ENA están reconocer a los viveros en la PAC, mediante su inclusión en los Planes Estratégicos Nacionales, los ecoesquemas y los fondos de desarrollo rural, así como armonizar las normas de productos fitosanitarios. También solicitan que los viveros sean protagonistas de la Ley de La Restauración de la Naturaleza, de modo que se exija que toda la planta empleada sea certificada, esté libre de plagas, sea adecuada al clima y permita la trazabilidad de su producción.
Otro de los temas abordados en el Manifiesto de ENA es que se contabilicen las plantas de vivero como eliminación certificada de carbono, por ejemplo, incluyéndolas en el Marco de Certificación de Eliminación de Carbono.
FEPEX alerta de una posible situación de desigualdad por la normativa de envases
Durante la Asamblea, los representantes de FEPEX tomaron la palabra para alertar de la situación de un posible agravio que podría vivir el sector español respecto a las normativas de envases y residuos. En España el Real Decreto 1055/2022 ya está en vigor desde el pasado año, y no será hasta este verano cuando el Reglamento (UE) 2025/40 se haga efectivo. Desde FEPEX aseguran que la norma española es más restrictiva que la europea, y que la UE permite una flexibilización y excepciones en la transposición del Reglamento, por lo que desde el sector temen que se pueda dar una situación en la que el Mercado español deba cumplir con exigencias más duras que las de otros países.




