El Parlamento Europeo ha aprobado una enmienda a la futura Ley de Envases europea que propone que las macetas de flores y pantas no sean consideradas embalaje, un paso que podría excluir al sector de la horticultura ornamental de muchas obligaciones y costes futuros.
La propuesta de la Comisión Europea pasaba por mantener el criterio de la norma de 1994 que incluye en el concepto del embalaje las “macetas destinadas a utilizarse únicamente para la venta y del transporte de plantas y no para que las plantas permanezcan en ellas durante toda su vida”. Esa directiva en cambio excluía del embalaje las “macetas previstas para que las plantas permanezcan en ellas durante toda su vida”.
En el trámite de la nueva ley, a su paso por el Parlamento, la propuesta ha recibido varias enmiendas que se han incluido en el texto y que señala que no serán embalaje las “macetas de flores y plantas, incluidas bandejas de plántulas directamente recargables, utilizadas en distintas fases de la producción o previstas para su venta junto con las plantas”. La enmienda en cambio mantiene como embalaje las “bandejas de transporte y paquetes de carga para macetas de flores y plantas destinados a utilizarse únicamente para la venta y el transporte”. No obstante, como toda norma, ahora deberá ser elevada al Consejo Europeo donde se aprobará o no el texto con dichas enmiendas.
«Si las macetas no son embalaje simplifica muchísimo las obligaciones de los profesionales del sector, así como la burocracia y los costes del sector. Muchas organizaciones europeas han presionado para lograr este paso», explica a GuíaVerde, el secretario general de la European Nurserystock Association (ENA), Josep Maria Pagès.
Desde la perspectiva de España cabe recordar en esta ecuación el factor de que el país ostenta hasta finales de año la presidencia del Consejo de Europa. Ya en 2024 España cederá el testigo a Bélgica. Así, se abre una gran oportunidad para el sector español para hacer valer sus intereses en Europa si logra que el ministerio español de Transición Ecológica y el Reto Demográfico suma su apoyo a la posición del Parlamento Europeo.




