El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha designado una cuantía mínima de 5.000 euros por empresa para compensar la pérdida de renta de las explotaciones agrarias afectadas por la DANA. Esta medida tiene como objetivo asegurar una inyección de fondos eficaz que asegure la supervivencia de este sector.
Agricultura ha informado en un comunicado que publicará antes del 31 de enero una primera lista y estima que hasta 6.742 agricultores y ganaderos serán los primeros beneficiarios. El Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA), organismo autónomo del ministerio, será el encargado de tramitar el pago de estas ayudas.
Con los datos obtenidos de las peritaciones realizadas por Agrosegro en las zonas afectadas por la DANA, y con la información de ingresos agrarios que dispone la Agencia Tributaría, el ministerio ha considerado oportuno introducir esta nueva inyección económica publicada en el BOE.
El ministerio confirma que los titulares de las explotaciones no tienen que realizar ningún trámite para obtener dicha ayuda, ya que una vez que las peritaciones comprueben que sus pérdidas superan el umbral necesario para tener derecho a percibir la ayuda, y determinada la cantidad correspondiente, el FEGA les ingresará la ayuda. Este importe mínimo de 5.000 euros se verá reducido en el caso de aquellos afectados que ya hayan percibido las ayudas directas a empresas y profesionales según la aplicación del artículo 11 del Real Decreto-Ley 6/2024, de 5 de noviembre.
El FEGA recomienda a los agricultores y ganaderos afectados por la DANA que consulten periódicamente su web en la que se publicará el listado de los próximos beneficiarios de estas ayudas. Además, el Ministerio ha habilitado un teléfono de información para facilitar la información 900 924 782.
AVA-ASAJA recuerda que muchos agricultores no podrán acceder a estas ayudas
La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ve “positiva pero insuficiente” la última corrección de ayudas del ministerio, ya que defiende que muchos agricultores no podrán acceder a ellas al no haber tenido ingresos en 2023.
Entre ellos, jóvenes agricultores que comienzan en el sector cuyas instalaciones aún no han entrado en producción, aquellos que mantienen sus tierras de forma vocacional o de uso propio y que aun así se han visto devastadas, fincas recién heredadas o recuperadas tras un contrato de arrendamientos.




