El Consejo Europeo a ha adoptado esta semana un Reglamento sobre el etiquetado digital de los productos fertilizantes. El Reglamento mantiene al mismo tiempo las etiquetas físicas en aquellos productos destinados a los usuarios no profesionales, «con el fin de proteger a los consumidores o a las personas vulnerables que posean pocas competencias digitales”. Desde el Consejo afirman que el objetivo es “reducir los costes, la burocracia y la huella ambiental de los productores”. Las etiquetas digitales tendrán una vida útil de al menos 10 años a partir de la fecha en que el producto se haya comercializado.
También contempla un etiquetado digital para los productos vendidos a granel, “siempre que la información necesaria también se muestre en formato físico en un lugar visible en el punto de venta”. La Comisión estará facultada para actualizar los requisitos generales de las etiquetas digitales mediante actos delegados.
Respecto a esto último, la Asociación Nacional de Fabricantes de Fertilizantes (Anffe), recuerda que “se ha introducido un periodo muy amplio, de dos años y medio desde la fecha de entrada en vigor del Reglamento, para que la Comisión Europea adopte los actos delegados que establecerán los requisitos específicos y las condiciones que se deben cumplir en el etiquetado digital”. “Por ello, aunque ya esté aprobado el Reglamento, hasta que la Comisión no publique dichos actos delegados, las empresas no podrán conocer los tipos de soluciones técnicas electrónicas que se podrán utilizar para proporcionar la etiqueta digital, ni los medios alternativos para aportar la información, aunque sí podrán emplear este tipo de etiquetado bajo sus propios criterios”.
Desde Anffe han acogido esta iniciativa “con satisfacción”. “Estos medios implican una serie de mejoras con respecto a la etiqueta física, tales como la posibilidad de incluir una información sobre el producto más exhaustiva y una mejor legibilidad, especialmente en el caso de envases pequeños. Además, es una vía para reducir o eliminar residuos de envases, al evitar tener que rechazar envases ya impresos con información desactualizada, con el consiguiente beneficio para el medio ambiente”, señalan.




