Con más de 20 años trabajando para el Servicio de Sanidad Vegetal de la Generalitat Valenciana, Dalmau es el actual responsable del departamento que investiga cómo hacer frente a unas plagas cada día más imprevisibles debido al cambio climático.
¿Cuáles son hoy los principales retos en materia de sanidad vegetal para el sector ornamental?
En mi opinión, como en otros sectores productivos, los retos en materia de sanidad vegetal es el de enfrentarnos a plagas y enfermedades con una reducción importante de herramientas disponibles, en un contexto de cambio climático, y con las consecuencias de la globalización que supone la entrada de plagas y enfermedades exóticas. Específicamente del sector ornamental, el abanico de productos fitosanitarios disponibles es, si cabe, más reducido que en otros sectores y por otro lado, la utilización de productos fitosanitarios en parques y jardines tiene mayores restricciones que si se utilizan en terrenos agrícolas.
¿Qué plagas o enfermedades son las amenazas emergentes?
El problema del sector ornamental es que trabajan con una gran variedad de especies vegetales, por lo tanto, aquellas plagas o enfermedades que afecten a un mayor número de estas especies son las que potencialmente pueden tener mayor impacto.
Es el caso, por ejemplo, de la bacteria Xylella fastidiosa, que puede afectar a más de 500 especies vegetales distintas y posee un periodo inicial asintomático de la infección, con lo que se dificulta su detección. Además, esta bacteria es capaz de provocar la muerte de muchas de las plantas a las que infecta.
Por su reciente introducción y por su amplio abanico de huéspedes, el trips sudafricano de los cítricos Scirtotrips aurantii y el trips de té Scirtothrips dorsalis, que entre ambos llegan a tener como huéspedes hasta 300 especies vegetales de 40 familias distintas de especies leñosas y herbáceas. Los daños que producen son más bien estéticos, aunque ataques graves podrían suponer un compromiso a la viabilidad de los vegetales afectados.
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¿Cómo está influyendo el cambio climático en la aparición y distribución de plagas y enfermedades en el sector ornamental?
El cambio climático es capaz de intensificar los riesgos fitosanitarios. En muchos casos, las condiciones climáticas son cada vez más favorables al establecimiento y dispersión de las nuevas plagas. Esta situación supone un reto constante para encontrar estrategias de manejo de un conjunto de plagas en aumento, con una disponibilidad de productos fitosanitarias que es cada vez más escasa.
Por otro lado, tenemos ejemplos de cómo el incremento de las temperaturas está afectando a la distribución y dinámica de las plagas existentes. Cada vez los ciclos de actividad de las plagas son más largos y en consecuencia debemos tener protegidas nuestras producciones durante periodos más extensos. Otras veces las condiciones óptimas para el ataque de ciertas enfermedades son más frecuentes con el cambio climático, y su impacto se agrava.
El control biológico es ya un hecho en la horticultura. ¿Cree que puede suplir completamente los tratamientos convencionales o que siempre deberán convivir en un futuro?
El control biológico consiste en el uso de organismos vivos que lleva a cabo el hombre de forma directa o dirigida para reducir la densidad de una plaga por debajo del umbral de daño.
El control biológico es una herramienta muy importante para el manejo de cultivos, y tiene unos ejemplos de éxito espectaculares, pero también tiene debilidades. Para ciertas plagas, y especialmente en el caso de enfermedades, el control biológico tiene más dificultades para ser efectivo.
El control biológico, es una herramienta que debemos utilizar en el manejo integrado de plagas, pero, en mi opinión, este control va a convivir con los tratamientos químicos. Las herramientas de control convencionales deberían permanecer como “red de seguridad”, para los casos en los que el resto de las estrategias de manejo prioritarias (culturales, biológicas o físicas) no ofrezcan un control suficiente.
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¿Qué innovaciones o líneas de investigación considera más prometedoras para el futuro de la sanidad vegetal en ornamentales?
Mediante modelos predictivos y el uso de imágenes podremos anticiparnos y prevenir daños en nuestras explotaciones. Utilizaremos las estrategias de control en los momentos más sensibles de la plaga o condiciones más favorables para las enfermedades, y así seremos mucho más precisos y efectivos.
Las técnicas innovadoras para el control de plagas y enfermedades como el uso de péptidos antimicrobianos serán más habituales. Los péptidos son pequeñas cadenas de aminoácidos naturales (similares a las proteínas), algunas de estas sustancias tienen actividad antimicrobiana y pueden controlar enfermedades de las plantas de forma selectiva.
Los virus bacteriófagos, que son virus que infectan y destruyen selectivamente bacterias, y se pueden utilizar como herramientas para el control de enfermedades de las plantas. O las endolisinas que son enzimas producidas por los virus bacteriófagos que les permiten actuar frente a una determinada especie o grupo de especies de bacterias, de forma muy selectiva.
También existen muchas posibilidades con las llamadas Nuevas Técnicas Genómicas (NTGs), con estas técnicas se pueden insertar genes muy concretos en variedades o especies de plantas y conferirles resistencia frente a plagas y/o enfermedades. A diferencia de los Organismos Modificados Genéticamente, muchas de estas NTG utilizan genes que también podrían transferirse de forma natural o mediante técnicas de mejora genética clásica, solo que de forma más lenta.
Pienso que las técnicas de control y manejo de plagas y enfermedades van a ser cada vez más específicas para cada problema, y de esta forma tendrán menores efectos colaterales sobre el medio ambiente o nuestra salud.




