La consejera de Agricultura de Cataluña, Teresa Jordà, ha presentado esta mañana en el Mercat de Flor i la Planta Ornamental de Catalunya la campaña institucional “Fem créixer el verd” (Hagamos crecer el verde), que tiene como objetivo potenciar el consumo de flores y planta ornamental en la comunidad autónoma.
Según ha explicado Jordà, la campaña y sus anuncios estarán en marcha hasta el 30 de noviembre en medios digitales, en la radio y también de forma física en la calle. Para esta iniciativa la consejería ha invertido 95.000 euros. “La flor y la planta es un producto de proximidad y así hemos de hacer que se entienda”, ha señalado Jordà. Desde el departamento que dirige Teresa Jordà, señalan que se tomó la decisión de realizar esta campaña para ayudar al sector tras el golpe económico por la pandemia, que cifran en la autonomía en más de 100 millones de euros.

La consejera de Agricultura se ha mostrado satisfecha con esta incitativa porque “es la primera campaña que hace el Govern en este sentido. De alguna manera viene a compensar una deuda que tenía el Departamento con el sector viverista y de la flor y la planta. Porque cuando hablamos de producto de proximidad nos vienen a la cabeza los campesinos o los pescadores pero creo – y aquí tenemos que hacer autocrítica–, a veces nos ha faltado hacer la pedagogía suficiente para explicar que una poinsettia también puede ser de proximidad y que un floricultor o un viverista también trabaja la tierra”.
Con esta acción, señalan desde la consejería, se quiere poner en valor el sector de la producción y comercialización de la flor y la planta, un sector que representa el 14,75% del volumen económico de la producción vegetal final y el 4,8% de la producción final agraria (año 2017), con una facturación de 208.589.300,77 €. Además, el sector de la flor y la planta ornamental da trabajo a más de 2.000 trabajadores directos.
La campaña quiere incitar el consumo de flores y plantas explicando que proporcionan bienestar físico y emocional, pues desde la consejería destacan que “mejoran las ciudades medioambientalmente (colaboran en la lucha contra el cambio climático), disminuyen la temperatura y el ruido de los espacios ajardinados, mejoran la imagen de pueblos y ciudades, proporcionan entornos agradables en los que las personas se pueden socializar y son un producto de proximidad”.





