Mientras gran parte del país disfruta del verano, en los invernaderos de Almería ya se cultiva la planta que anuncia la Navidad: la poinsettia o flor de Pascua. Los productores almerienses comienzan en julio y agosto la plantación y cultivo de más de 3 millones de unidades de esta emblemática planta, que estará lista para llenar de color los hogares de toda España a partir de mediados de noviembre.
«La gente se sorprende al saber que en pleno agosto estamos trabajando ya en la Navidad», comenta Javier Luque, responsable técnico de Semilleros Laimund, que esta campaña espera producir 330.000 poinsettias en diferentes formatos. “La mayoría son macetas de 14 centímetros, pero también hacemos copas y otros tamaños. Cultivamos variedades rojas, blancas y rosas, aunque el rojo sigue siendo el rey”, explica.
El cultivo es escalonado: los formatos grandes se plantan a mediados de julio, mientras que los más pequeños se siembran durante agosto y septiembre. Tras el trasplante, llega el momento del pinzado, y cada planta recibe su gotero para asegurar un desarrollo uniforme. «Todo está pensado para que la planta llegue a su punto óptimo justo en la campaña de Navidad», añade.
Por su parte, Solisplant, que rozará las 275.000 plantas propias y comercializará hasta 365.000 unidades, destaca el carácter artesanal del cultivo. “La poinsettia es muy exigente: cualquier cambio de luz, agua o temperatura se nota de inmediato. Es una planta que requiere atención constante”, señala Jordi Solís, gerente de la empresa. “Hay días que volvemos a la finca por la tarde solo para asegurarnos de que el riego ha sido el adecuado. Es una planta delicada, pero este año está especialmente bonita”.
Además del cuidado intensivo, la empresa apuesta por técnicas sostenibles como la lucha biológica contra plagas. “Intentamos evitar al máximo el uso de químicos. Cada vez regulamos más el crecimiento con luz y usamos controles naturales para plagas como la mosca blanca. Y los resultados se notan”, afirma Jordi Solís
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Aunque el mercado principal de estas plantas sigue siendo España, cerca del 15% de la producción se exporta a países como Francia, Portugal e incluso el norte de Italia. “Nuestros clientes valoran que nuestras poinsettias resisten mejor en tienda y tienen más durabilidad. Aquí crecen con luz natural y menos fitosanitarios. Es un producto más sano y más bonito”, destaca Francisco Rubio (Coexphal).
Una planta estrella, pero con márgenes ajustados
Pese al nivel de exigencia y mimo que requiere, la poinsettia se ha convertido en un producto de reclamo para el retail, con márgenes muy estrechos. “Es como el turrón o el cava: todos quieren tenerla barata para atraer al cliente, pero detrás hay mucho trabajo y un cultivo muy delicado”, comenta Jordi Solis.
Aunque el rojo sigue siendo el color predominante —“alrededor del 90% de la producción”, según los datos del sector—, los productores siguen experimentando con variedades nuevas. “Cada año intentamos sorprender con alguna variedad o formato, pero no es fácil. La mejora genética lleva tiempo. Lo que sí buscamos es una planta más perfecta, con mejor brotación, floración y resistencia”.




