Un negocio verde aporta ventajas a la hora de obtener más y mejores clientes, y a la vez reduce los costes de la empresa al pagar menos impuestos, de forma que se compensan los gastos que a veces implica preocuparse por la ecología.
1. Cuentas bancarias con filosofía sostenible
¿Qué tiene que ver una cuenta bancaria para pequeños negocios con la sostenibilidad? Más de lo que creemos, ya que el convertirse en un negocio verde es algo que se consigue con gestos que a veces parecen intrascendentes.
Podemos optar por cuentas para empresas que hayan desterrado el papel por completo, sin libretas en la que reflejar los apuntes y sin que nos envíen los recibos a casa, puesto que todo esto lo tenemos en el móvil.
En un momento dado, hasta se puede prescindir del plástico de las tarjetas, ya que las podemos llevar en el smartphone y pagar a través de él o con algunos relojes inteligentes que tienen esta función.
2. Ofrecer teletrabajo
Es cierto que no en todas las empresas es posible teletrabajar, pero muchas otras sí que lo pueden llevar a cabo y se resisten a ello por tradición o por miedo.
Al menos unos días a la semana hay que dar la posibilidad a los trabajadores, que de esta manera ahorrarán tiempo y combustible, contribuyendo a que los habitantes de las ciudades respiren un aire más limpio.
3. Reducir el consumo de envases
Dentro de las empresas se consumen una gran cantidad de envases. De hecho, basta con pensar en cuántos cafés tomamos a lo largo de un año y multiplicarlo por el número de compañeros.
Por eso, otra de las medidas es eliminar este tipo de envases y otros elementos contaminantes como las cápsulas de café, cambiándolas por café normal y tazas de cerámica que se lavan, como las que hay en casa.
Algo similar se puede hacer si realizamos envíos a clientes, tratando de reciclar las cajas, siempre que sea posible, los materiales de relleno, y optando por aquellos que sean más sostenibles, como el papel en lugar del plástico.
4. Usar aparatos de bajo consumo
Los consumos eléctricos de las empresas son altos y, por eso, la utilización de aparatos de bajo consumo la harán más eficiente y respetuosa con el medio ambiente.
Vamos a iniciar cambios como colocar luces de bajo consumo, sensores que las apagan si no hay nadie, termostatos inteligentes que hacen un mejor uso de la calefacción o del aire acondicionado, e incluso cambiar los ordenadores de sobremesa por portátiles.
Antes de poner en práctica estas medidas, conviene averiguar si hay algún tipo de ayuda o subvención, puesto que los distintos gobiernos suelen darlas con el fin de que las empresas mejoren su eficiencia energética.
5. Trabajar con proveedores ecológicos
Otra de las acciones será la de comenzar a trabajar con proveedores ecológicos, algo que es muy fácil en el caso de los restaurantes, pero que es extensible a muchos otros sectores.
De hecho, no hace falta que todos lo sean y buscando solo uno o dos ya daremos un paso de gigante a la hora de mejorar el entorno, estableciendo relaciones con compañías que tengan una visión similar a la nuestra.
6. Buscar energía verde
En la actualidad es posible contratar energía de fuentes renovables al 100 %, de manera que estaremos fomentando que las compañías eléctricas vayan migrando sus negocios hacia electricidad verde.
Esta electricidad proviene, sobre todo, de las placas y los aerogeneradores, aunque también se obtiene en los pantanos con los saltos de agua, los cuales fueron el origen de las energías limpias.
No hace falta buscar mucho con el fin de encontrar una comercializadora que nos ofrezca esta electricidad y, de hecho, a veces ni siquiera hace falta cambiarnos si ya estamos en alguna “de las grandes”.
El origen de la energía está garantizado, pero sí que hay que decir que, aunque los kW que pagamos serán limpios, no hay manera de discriminar de dónde vienen los que entran por el contador.
7. Hay que implicar a los empleados
Una empresa no será verde si no se implica a los empleados, que serán los que lleven a cabo las acciones que nos hagan entrar en esta clasificación.
Hay que hablar con ellos con el fin de que ayuden en todo lo posible a la hora de conseguir estos objetivos, para lo cual se les puede dar algún tipo de incentivo que no tiene por qué ser un dinero extra.
Horas libres, días de vacaciones, vales de comedor o algún tipo de regalo si se llega a una serie de objetivos son solo parte de los alicientes que harán que los trabajadores se tomen en serio los cambios.
8. Reciclar de forma adecuada
Los negocios son unos grandes generadores de residuos y basta pensar en la tienda de la esquina, en la cual hay una cantidad de plástico y de cartón enorme que proviene de los palés que les llegan casi a diario con los pedidos.
Esto se multiplica en fábricas y en almacenes, de modo que pueden hacer mucho por el planeta si reciclan de manera adecuada, separando bien los residuos para ser procesados y reutilizados.
No cuesta nada separarlos cuando se generan o se realiza una limpieza, puesto que lo único que hay que hacer es poner más contenedores y tirar los residuos en el adecuado.
9. Eliminar el papel de la empresa
Al hablar de cuentas para autónomos ya decíamos que lo mejor era optar por una que no usase papel, y eso también lo podemos hacer nosotros en la empresa, desterrando su uso reduciéndolo todo lo posible.
Enviar facturas en PDF, comunicaciones electrónicas a los clientes, mandar las nóminas de los trabajadores por correo electrónico, eliminar la publicidad en papel y llevarla a las redes sociales, etc.
No hay que hacerlo todo a la vez, pero sí ir dando pasos poco a poco con el fin de que el papel se vaya convirtiendo en algo del pasado.




