Naciones Unidas ha adoptado esta resolución a iniciativa de la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria, con un objetivo claro: concienciar a instituciones, productores y sociedad en general sobre la importancia de proteger la salud de las plantas. Es imprescindible para mejorar la seguridad alimentaria, proteger el medio ambiente y la biodiversidad e impulsar el desarrollo económico.
Hoy por hoy el 40 por ciento de los cultivos mundiales se pierde cada año por problemas de sanidad vegetal. Y esto, en términos económicos se traduce en un coste para la economía mundial de casi 300.000 millones de dólares. Sólo las enfermedades de las plantas suponen un gasto de 220.000 millones. Y a esto hay que sumar alrededor de 70.000 millones más para combatir a los insectos.
Sin embargo, pese al creciente impacto de las plagas y enfermedades, los recursos de que se dispone para combatirlas siguen siendo escasos y las medidas, demasiado locales para obtener resultados a gran escala y a largo plazo.
El plan de la ONU para 2020 permitirá movilizar a los gobiernos, la industria, la comunidad científica y la sociedad en general y concienciarlos de la importancia de trabajar juntos para poner en marcha a nivel global estrategias de sanidad vegetal eficaces y sostenibles.




